¿Falta algo por decir?

El Ministerio de Medio Ambiente ha hecho bien en actuar ante la depredación de los manglares de La Boca como se conoce el área de la desembocadura del río Yásica, zona que los técnicos consideran vital para la sostenibilidad de la playa de Caberete, el principal recurso natural turístico de esa comunidad.

Ayer se informó en Puerto Plata que un inversionista residente en la zona conocido como Gordon, bajo investigación de las autoridades ambientales por la depredación de los manglares, fue detenido y se exigiría el pago de una multa millonaria por los daños causados.

Las denuncias del presidente de la Asociación para el Desarrollo de Cabarete (ADECA), han movido a las altas instancias de ese ministerio, que actúan para corregir la pasividad de los representantes locales que han cerrado los ojos para enterarse de los crímenes ambientales de “inversionistas”, camioneros y ferreteros que burlan las regulaciones, con la complicidad de funcionarios y políticos locales.

Al presidente de ADECA, Michel Gay-Crosier, más de uno lo ha calificado de mentiroso por las denuncias publicadas en los medios de comunicación, pero hace cuatro semanas la Comisión Ambiental de la Academia de Ciencias visitó el área y su detallado informe, apoyado con fotografías, confirma todo lo dicho sobre la depredación, y justifica la intervención en el más alto nivel de ese ministerio, que rogamos a Dios esta vez sea completa y se mantenga, porque estos depredadores han demostrado tener mucho poder (me recuerda el “Caso Canoa”).

Los lugares visitados –según el informe – fueron los siguientes: “1. Desembocadura del río Yásica, donde se evidenció la destrucción de manglares y zonas de dunas, la depredación de la ribera del río y la construcción de estructuras ilegales y la apertura de canales de drenaje de los humedales. 2.
Ribera del río Yásica, donde se constató la extracción de arena del mismo lecho del río. 3. Dunas de La Lometa, donde se constató la destrucción sistemática de las dunas por parte de camioneros y demás peones de apoyo a esta labor”.

El documento dice que “es evidente que el área está sufriendo una depredación sistemática” por el retiro de arena del cauce del río y se destruyen las dunas en La Lometa. Denuncia que “los tickets para extraer arena” los entrega el Ministerio de Medio Ambiente y la mayor parte de la arena se deposita en la empresa “Linares”.

Advierte sobre los graves daños a las dunas de La Lometa y advierte que “hace pocos años la playa de Cabarete prácticamente desapareció y fue necesario regenerarla”, y de “no frenarse de inmediato” la extracción “peligra gravemente” la “salud ambiental de la provincia” y su principal motor económico: el turismo. ¿Falta algo por decir?

Por Manuel Quiterio Cedeño

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