Danilo Medina, Chávez y la Barrick

Apesar de que la Barrick Gold puede haber puesto en la explotación del yacimiento de oro de Pueblo Viejo la esperanza para superar las dificultades económicas que enfrenta según los reportes divulgados procedentes de fuentes de crédito; debe evitar echar un pulso con el Gobierno.

Los problemas económicos suelen ser fuente de “malos consejos” y es muy probable que esto explique la actitud de encerrazón a la que se refirió el presidente Danilo Medina en su reciente discurso, en el cual adoptó una posición de línea dura frente a la minera canadiense.

Diversas razones pueden explicar la actitud de Medina. Una de naturaleza política pudo ser la necesidad de impactar en su primera rendición de cuentas, y después de poner un “stop” al caso de Bahía de las Águilas, en ningún área del Gobierno tenía nada que le diera el bombazo que aportaba adoptar una postura firme ante la Barrick, posición que lo conectaba con un sentimiento popular en crecimiento.

La otra razón es de tipo coyuntural económico que es la situación de incertidumbre existente en torno a la importante inyección de recursos que significa para el Gobierno la existencia de PetroCaribe.

Al momento de escribir el discurso pronunciado en el Congreso y analizar las perspectivas económicas a corto y mediano plazo, quedaba claro que existían suficientes indicios de que Hugo Chávez no se recuperaría de sus graves problemas de salud, por lo que las situación de Venezuela se complicaría, por lo que el futuro del pacto petrolero como fuente de financiamiento para nuestro país era incierto.

En ese escenario, el presidente Medina estaba obligado a un ejercicio realista, considerando que en los últimos cuatro años (2009-2012) Venezuela ha facilitado US$1,791.3 millones al Gobierno, un promedio de US$447.8 millones anuales.

Al cerrar el 2008 la deuda petrolera con Venezuela era US$1,232.6 millones y a diciembre del 2012 había almovimiencanzado los US$3,023.9 millones. Caracas se convirtió en nuestro principal acreedor con el 23.9% de los US$12,871.5 millones que sumó la deuda externa a diciembre.

La situación económica de Venezuela es precaria. Es difícil que con la creciente dependencia de sus ventas de petróleo, con un déficit del gobierno que supera los US$70 mil millones y su reciente devaluación de la moneda de un 30%, pueda mantener el nivel de crédito que otorga a través de PetroCaribe. Suponiendo, en el mejor de los casos, que el financiamiento de la factura petrolera que nos llega por esa vía no desaparezca y sólo se reduzca, ¿qué fuente tiene Medina -en medio de tantas precariedades- para llenar este hueco millonario? Obligar a la Barrick a un trato más justo, para lo cual ya cuenta con un amplio apoyo en todos los ámbitos del país.

Por Manuel Quiterio Cedeño

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