Desventajas del hotel tradicional

Ayer escuché a una de las periodistas que más admiro, Ana Mitila Lora, plantear la repetida afirmación de que el modelo turístico dominicano  basado en todo incluido y “enclaves” excluye a la comunidad de los beneficios del turismo.

Comparto algunas reflexiones que pueden contribuir a entender algunas de las características actuales del desarrollo turístico-hotelero dominicano, a riesgo de repetir ideas que ya he compartido con mis lectores. 

Cuando se lanzó la segunda etapa del desarrollo hotelero en Playa Dorada, Puerto Plata, lo excepcional fue el todo incluido, porque sólo uno de esta generación de establecimientos operó con esa modalidad. Eran hoteles tradicionales que luego emigraron poco a poco al todo incluido en los años 90 cuando el entorno se hizo adverso y fue necesario cambiar para sobrevivir. En Sosúa y Cabarete, la generalidad han sido hoteles pequeños y la excepción hoteles medianos convertidos al todo incluido. Estas dos comunidades, junto a Samaná, Las Galeras y Las Terrenas, son casos en que el turismo y la comunidad local comparten el mismo espacio urbano.

Puerto Plata, Sosúa, Cabarete y lo que podemos llamar Costa Norte, son un ejemplo donde la oferta turística-hotelera es una mezcla de unos pocos hoteles, grandes y medianos, todo incluido y docenas de hoteles pequeños y muy pequeños tradicionales, generalmente vecinos de los pueblos y ciudades de la zona.

En Punta Cana es todo lo contrario. Son grandes complejos hoteleros y más del 90% de la oferta es todo incluido. Allí, como en Puerto Plata, inicialmente ningún establecimiento fue pensado para todo incluido. Como no había  actividades extra hotel en 80 kilómetros a la redonda, con el paso del tiempo esos primeros hoteles resolvieron el problema adoptando el todo incluido para ofrecer a sus clientes todo lo que no podían encontrar más allá de los límites del hotel.

Con el paso del tiempo, el modelo que entró en crisis fue el de la Costa Norte, que se nos presenta como el buen camino. La región ha decrecido sistemáticamente desde más de 700 mil turistas recibidos en el 2000 a sólo 346 mil el año pasado. En Cabarete el 42% de las habitaciones están fuera de servicio y en Sosúa el 35%. Mientras, Punta Cana opera casi a plena capacidad y esta semana el aeropuerto rompe el récord con 380 vuelos internacionales.

Conclusiones: 1) Lo que tenemos hoy es una imposición de las circunstancias locales caracterizadas por un entorno poco amigable más allá de los hoteles; y es por lo que surge y tiene éxito el “enclave”. 2) El turismo está en crisis en Sosúa y Cabarete (el modelo que se dice ideal), porque está degradado el espacio urbano que comparten el residente local y el turista. Queda mucho por decir.

Manuel Quiterio Cedeño

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