La Policía contra el turismo

Al coincidir este viernes con el primer año del presidente Danilo Medina, era lógico pasar revista al desempeño del Gobierno en el sector turismo.Los principales aciertos:
1. Aumento sustancial al presupuesto del Ministerio de Turismo. 2. La continuación del rediseño de la red vial vinculada a las principales zonas turísticas. 3. La modificación de la Ley 158-01 de incentivo a las inversiones turísticas. 4. Creación de un equipo de seguridad y asistencia vial. 5. Continuación de los programas de promoción internacional. 6. Acciones de apoyo a Puerto Plata y reorganización del equipo responsable del turismo en la Costa Norte. 7. Inicio de la desarrabalización del centro histórico y la playa de Sosúa. 8. Elaboración de un plan de acción consensuado con el sector privado (pendiente de aprobación). 

Los principales retos: 1. Revisar las estrategias generales del sector, de cara a las incertidumbres en el entorno internacional, para alcanzar el ritmo de crecimiento necesario para lograr la meta de los 10 millones de turistas en el período 2013-2022. 2. Aprobación y puesta en marcha del plan de acción ya diseñado. 3. Atraer nuevas inversiones. 4. Estimular el desarrollo de nuevos productos hoteleros y ampliar la oferta complementaria para ser más atractivos. 5. Enriquecer el producto hotelero todo incluido con ingredientes culturales (música, gastronomía, historia, arte, etc.).

El desarrollo de estos enunciados queda pendiente porque está sobre el tapete un asunto que merece la atención de todos por sus graves implicaciones.
Es el caso del asalto policial a la comunidad alemana del residencial La Mulata 3, en Sosúa. 

Me encuentro entre quienes creyeron la historia de una secta satánica, detrás de la cual se escondía una mafia dedicada al tráfico de órganos humanos.

Mi primera reacción fue de incredulidad por la nula credibilidad que merece la Policía Nacional, pero esta actitud cedió al ver la foto del procurador general, Francisco Domínguez Brito, en el lugar de los hechos, que es otra cosa.

Ahora ha caído el telón para que veamos a nuestra Policía Nacional en escena, y no como asaltantes amparados en la obscuridad y el anonimato, sino con uniformes y dirigidos por oficiales superiores actuando como horda de vándalos, asaltando, torturando y asesinando a civiles.

Las imágenes que circulan en Internet desmienten la historia ridícula de policías repeliendo una banda que los enfrentó a tiros con peligrosas armas de guerra, y el penoso cuento de fiscales protegiendo sus vidas para evitar la balacera.

Lo que se ha dicho de estos alemanes –aún sea cierto- no justifica esa barbarie. Callar no es la estrategia para vender el camello.

Purguemos la Policía y la Justicia de estos bárbaros, y quizás con ello mitiguemos la ofensa al país y el grave daño a su economía.

Por: Manuel Quiterio Cedeño

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